La respuesta de las empresas ante los contratiempos de los últimos seis meses ha sido clara: teletrabajo. El porcentaje de profesionales que han teletrabajado ha pasado del 5 al 34% y, de hecho, todavía son muchas las empresas que siguen ofreciendo esta opción a sus empleados hasta que se planteen nuevos horizontes.

Sin embargo, hay quien a estas alturas habla ya del teletrabajo como una opción que ha llegado para quedarse. De hecho, en las últimas semanas, el Ministerio de Trabajo y Economía Social se ha puesto manos a la obra para elaborar la nueva ley del teletrabajo, con la que se quiere regular esta modalidad de empleo. ¿El objetivo? Tener bien atados los cabos por si finalmente el trabajo en remoto acaba implantándose de manera generalizada como una opción.

Pero, ¿es que ya no tiene sentido que existan oficinas? ¿Dejaremos de acudir a nuestros puestos de trabajo si tenemos la suerte de poder realizarlos de manera virtual en lugar de física? Los expertos nos hablan sobre el futuro y los nuevos hábitos de las empresas, que tendrán que acomodarse a un nuevo ritmo de vida. Hace ya un tiempo que vienen bautizando a todo esto como nueva normalidad.

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¿Edificios fantasma? Transición a otra realidad

Se sabe que más del 70% de los edificios de oficinas en Europa siguen vacíos o, mejor dicho, funcionando a medio gas. Son muchas las empresas que siguen optando por el teletrabajo como la opción más recomendable. Es cierto que durante este tiempo, además, se han producido algunos cambios relacionados con los contratos de alquiler en las oficinas. En algunos países, como por ejemplo Reino Unido, los contratos a diez años (que eran los más corrientes) han pasado a mejor vida. Así, ahora lo más común es que se alarguen durante un máximo de tres años. Porque si algo nos han demostrado los últimos acontecimientos es que hacer planes a largo plazo es, cuanto menos, arriesgado.

La realidad económica: hacia una reducción de costes

Es evidente que, si las cosas no cambian, a partir de ahora habrá muchas más empresas que tendrán a gran parte de su plantilla trabajando desde casa o fuera de la oficina. Si la nueva ley del teletrabajo convence a todos los actores del sector, sindicatos y patronal, es muy probable que muchas personas se acojan a esta modalidad. Que es una clara apuesta por la conciliación en la era del trabajo líquido y que da por fin relevancia a la consecución de objetivos, más que a las jornadas laborales maratonianas, que ya sabemos que no son sinónimo de productivas.

Hay otra cuestión que las empresas ven con buenos ojos y es la reducción de costes. Quizá ya no sea necesario alquilar oficinas inmensas, pagar grandes sumas en dietas y plazas de aparcamiento o realizar vastas adaptaciones de salas y equipos de trabajo. Y si bien deberán costear todo aquello que sea necesario para el trabajo de los empleados desde casa, está claro que la reducción de costes será patente.

Las oficinas, un espacio irremplazable

La pérdida de contacto entre personas ha sido uno de los grandes dramas de los últimos meses. No solo las familias, sino también los equipos de trabajo, acostumbrados a cooperar personalmente y a reencontrarse en espacios de ocio (fuera y dentro del ámbito laboral), se han echado de menos. El difícil equilibrio de esta balanza puede hacer que, aunque trabajar desde casa sea cómodo y productivo para muchos, otros necesiten salir para conectar con otras personas en un ámbito distinto al del hogar.

Trabajar desde casa no es fácil. Puede que lo disfruten las personas que tienen espacio para trabajar en solitario, que están bien aisladas de la vida familiar o que se sienten personalmente preparadas para afrontar esa combinatoria que, para otros, es casi imposible. Muchas personas ven la vida a la oficina como una oportunidad para crecer, desarrollarse y desconectar de las rutinas domésticas. De ahí que desde Recursos Humanos sea imprescindible observar con atención todos los casos.

Reconectar personas, salvar equipos

Por si esto fuera poco, las empresas se han encontrado con el problema de la desconexión. Es difícil coordinar a distancia equipos de trabajo para que funcionen a la perfección, resolver problemas entre profesionales o mantener viva la llama de la pertenencia a la organización. Por eso, en la distancia deben existir herramientas que nos ayuden a facilitar las cosas a nuestros equipos.

Las oficinas no cerrarán pero es evidente que el teletrabajo ya resultará mucho más común en esta nueva realidad. Así, además de contar con los recursos tecnológicos necesarios, es preciso organizar rutinas que nos ayuden a reconectar con las personas de nuestro equipo y apostar por herramientas que nos faciliten la vida en nuestro día a día. Woffu nos proporciona todo lo que necesitamos para trabajar en remoto y hacerlo de una manera fácil y eficiente.

Desde la distancia podemos seguir gestionando ausencias y presencias, vacaciones y turnos. Apostar por la comunicación interna, a través de un sistema de mensajería muy ágil, firmar documentos y transferir todo tipo de archivos. Algo que, ya sea teletrabajando o no, nos ahorra tiempo y hace más productivas nuestras jornadas.

Laia Hernando

Escrita por Laia Hernando