El éxito de cualquier organización depende, en gran medida, de las personas. Dirigir bien un equipo es clave para que los proyectos salgan adelante y para que las personas a las que diriges hagan bien su trabajo. Pero está claro que conseguirlo no es coser y cantar.

Puede que te hayas esforzado mucho. Que vayas ya por el enésimo curso de liderazgo. Pero, ¿y los resultados? ¿Eres capaz de evaluarlos? Hoy queremos hablarte de 6 señales que te indican claramente que estás haciendo las cosas bien.

Échales un vistazo y comprueba si eres un buen director de equipo.

  1. Nadie duda a la hora de pedirte ayuda.

Si eres su vía más directa, es que hay algo que estás haciendo muy bien. Si has dado señales a tu equipo de que confías en ellos, lo más probable es que ellos también confíen en ti.

Lo notarás porque no dudan en pedirte algo cuando es necesario: ir a la obra de teatro de final de curso de tus hijos, salir media hora antes para acompañar a su madre al médico, cambiar las vacaciones o pedir un aumento.

Tampoco cuando hay problemas dentro de la empresa. Si se genera un conflicto y tú eres su mejor apoyo, es que todo (o casi todo) está marchando sobre ruedas.

  1. No tienes montañas de papeles encima de tu mesa.  

¿Por fin lo has conseguido? ¿Te estás organizando bien? Si gestionas equipos grandes, sabrás lo importante que es contar con herramientas que te ayuden a organizarte.

Con Woffu, por ejemplo, podrás gestionar las vacaciones y ausencias de tus empleados online y serás capaz de hacerlo en pocos minutos y desde múltiples dispositivos. Se trata de simplificar las cosas para que puedas centrarte en otros asuntos que también son importantes.

  1. Se ha reducido el índice de conflictos

Para la OMS, “La prosperidad de los negocios se fundamenta mejor en la salud de los trabajadores”. Es imprescindible trabajar para que el clima laboral sea bueno.

Conseguirlo no es fácil, pero con empeño podéis conseguirlo. Si después de aplicar distintas políticas y soluciones, consideras que el índice de conflictos se ha reducido y que para los problemas más candentes, las aguas han vuelto a su cauce, es que la cosa marcha bien.

  1. La puntualidad es la norma general

Tan solo el 15% de los españoles reconoce que llega tarde a la empresa. ¿Qué ocurre en la tuya? ¿Y tú, llegas siempre a la hora? Si todos los empleados suelen ser puntuales, es que probablemente nosotros también lo estemos siendo.

Predicar con el ejemplo es siempre una medida óptima para conseguir buenos resultados en los demás.

  1. La gente se sienta a contarte qué va mal

Probablemente no haya nada peor que notar que en la empresa se están cociendo distintos fuegos de conflictos. O de enterarse de todo cuando estos ya han estallado en mil pedazos. Y las consecuencias son ya irreparables.

Si llaman a la puerta de tu despacho para contarte que algo no marcha, es que tienen confianza en ti. Probablemente sepan que puedes echarles una mano y mediar para resolver el embrollo cuanto antes.

  1. Muchos empleados siguen en la empresa desde hace años

Llevan tantos años a tu lado que ya has perdido la cuenta. ¿Por qué? Pues porque probablemente la organización les esté dando aquello que esperan. ¿Que no encuentran nada mejor? No lo creas.

Lo dicen los estudios. Pero también los expertos. Un buen trabajo es el que, además de salario, hace que el empleado se sienta útil y valorado, le ofrece margen para aplicar sus competencias y le permite avanzar personal y profesionalmente.

Está claro que el dinero no lo es todo. Si están a vuestro lado es porque quieren. Y en eso, las políticas que se aplican desde Recursos Humanos tienen gran parte de responsabilidad.